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jueves, 16 de abril de 2015

La Misericordia en los Tiempos Finales: VidaSagrada

La Misericordia en los Tiempos Finales: VidaSagrada: ¡No al Aborto! EL QUINTO MANDAMIENTO   Madre de los No Nacidos y Abortados     «No matarás» (Ex 20, 13) La vida humana ...






















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SangredeCristo










Devoción de la Preciosísima Sangre de Cristo




NOVENA A LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE CRISTO

Los
Santos del Apocalipsis cantan fervorosamente: "Con tu Sangre has
comprado para Dios gentes de toda tribu, lengua, pueblo y nación; has
hecho de ellos una dinastía sacerdotal, que sirve a Dios y reina sobre
la tierra"  Ap. 5:9.

Nosotros ahora nos unimos a este clamor
celestial, y en la comunión del Espíritu con todos los santos de la
tierra, y venerando esa Sangre divina que nos rescató del poder de las
tinieblas y nos trasladó al reino de la luz, rendimos culto reverente a
Dios, como pueblo sacerdotal que somos. Col. 1: 13 y 20.

Cristo
Jesús, Cordero de Dios, que nos has salvado con tu sangre, ¡te
alabamos!,¡te bendecimos!, ¡te adoramos!,¡te damos gracias rendidas!, Y
te pedimos la salvación de todos los que nos hemos lavado en tu Sangre
Sagrada. Amén.


PREPARACIÓN
(Se dice cada día de la novena)






Día primero

Leo en la Palabra de Dios. "¡Dichosos los que lavan sus vestiduras en la Sangre del Cordero!" (Apocalipsis 22:14).

¿Debe
espantarnos el pecado? Sí; porque es el mal de los males, que lleva
consigo la separación de Dios y la condenación eterna. Dios nos ofrece
su perdón, pero nosotros podemos desoír la llamada del Espíritu, que nos
invita siempre a la conversión y a la perseverancia. ¿Y si yo he
pecado? Podría anidar en mi alma cualquier sentimiento, menos el de la
desesperación. Porque tengo un Salvador que pagó por mí y me llama de
nuevo a su amor. Confío en la Sangre de Cristo, que me ha limpiado de
toda mancha. Señor Jesús, ¡gracias por tu bondad! No quiero pecar más en
adelante. Lo que quiero es amarte cada vez más con todo mi corazón.

Padrenuestro.

Las lágrimas de mis ojos ahora son el cantar de un alma que, arrepentida, no sueña más que en amar.

Oración.
OH Dios, que nos pides el amor de nuestro corazón, concédenos la gracia
de vivir siempre en el amor a Jesús y obtener por su Sangre nuestra
salvación eterna. Por Jesucristo nuestro Señor Amén.

Día segundo

Leo
en la Palabra de Dios. "Tenemos, hermanos, una confianza jubilosa de
entrar en el santuario del Cielo por virtud de la Sangre de Jesús"
(Hebreos, 10:19).

Dios nos infundió en el Bautismo la esperanza,
junto con la fe y el amor. Llego al Cielo por lo méritos de la Sangre de
Cristo. A ellos uno mi esfuerzo, para corresponder con mis obras a lo
que El hizo por mí. Mi vida, para conseguir la salvación, debe ser digna
de la Sangre que me compró. Por eso, debo trabajar siempre mí salvación
con "temor y temblor", como nos dice San Pablo. Miedo a Dios, no;
porque El es Fiel y me salva; sino miedo a mi debilidad o malicia,
porque yo puedo fallar a Dios. Pero, ¡confianza! Porque Jesús y yo
juntos lo podemos todo.

Padrenuestro

Cielo azul, cielo estrellado, Cristo tus puertas abrió. ¡A ti voy, por ti suspiro, Patria de mi corazón!

Oración.
OH Dios, que nos has redimido con la Sangre preciosa de tu Hijo,
conserva en nosotros la acción de tu misericordia para que podamos
conseguir sus frutos eternos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Día tercero

Leo
en la Palabra de Dios. "Ellos vencieron al dragón por la fuerza de la
Sangre del Cordero y en virtud del testimonio que dieron, pues
despreciaron sus vidas hasta morir por él" (Apocalipsis 12: 9-1 l).

¿Qué
significa mi vida cristiana? Es lucha: contra el dolor, que podría
desesperarme; contra el cansancio, que podría rendirme en el camino;
contra los que atentan mi fe y mi virtud, que exigen mi testimonio;
contra mi contra el pecado, que podría hacerme perder a Dios... Pero
tengo en mis manos la fuerza del mismo Cristo. El luchó contra Satanás y
el pecado hasta la sangre, y con su Sangre nos da la victoria a
nosotros. ¿Puedo yo acobardarme y ceder ante el enemigo, si cuento con
la fuerza de la gracia de Cristo?...

Padrenuestro

La vida es de los valientes, de los que saben luchar. Con Cristo, que va delante, ¿Me puedo yo acobardar?...

Oración.
OH Dios, que en la Sangre de Jesús, derramada valiente y generosamente
en la cruz, nos das la fuerza contra todos los enemigos. Haz que por
ella me mantenga yo siempre fiel a ti. Por Jesucristo nuestro Señor.

Día cuarto

Leo
en la Palabra de Dios. -El Espíritu Santo os ha constituido vigilantes,
para que apacientes la Iglesia de Dios, que él se adquirió con su
propia Sangre" (Hechos 20:28).

Lo que dice San Pablo a los
pastores de la Iglesia vale para todos nosotros, porque todos somos
Iglesia por la cual Cristo derramó su Sangre. ¿Puedo desentenderme yo de
la Iglesia? ¿Puedo aceptar los ataques de que es objeto? ¿Puedo ver
despreciada su verdad? ¿Puedo tolerar la desobediencia a sus Pastores?
¿Puedo mirar sin horror a los que abandonan con peligro grave su
salvación? ¿Puedo dejar de trabajar en una u otra obra de apostolado,
tal como lo exigen mi Bautismo y  Confirmación? Si no trabajo por la
Iglesia, estoy  traicionando a la Sangre con que Cristo se la
adquirió...

Padrenuestro

¡OH, Iglesia Santa y Católica, todo mi amor para ti!  Tú sabes que sólo anhelo en tu regazo sobrevivir.

Oración.
Señor Jesucristo, hazme vivir en tu Iglesia, Esposa tuya que adquiriste
con tu Sangre. Que por ella trabaje, en ella viva y en ella sobreviva.
Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos Amén.

Día quinto

Leo
en la Palabra de Dios.-¡Bebed, pues ésta es mi sangre!" (Mateo 26:
27-28). "El cáliz de la bendición que consagramos, ¿no es comunión con
la Sangre de Cristo". "Cuantas veces coméis este pan y bebéis este
cáliz, proclamáis la muerte del Señor hasta que él vuelva" (I Corintios
10:16; 11:26).

Padrenuestro

¿En qué hago consistir yo mi
devoción a la Sangre de Cristo? En oraciones, ciertamente. Pero jamás
podré buscar otro punto en que centrar esa mi devoción como la
Eucaristía. Recibo la Sangre de Cristo en la Comunión. En la Comunión me
comunica la Sangre divina toda su fuerza. En la Comunión me aseguro
para siempre el fruto de la salvación que Cristo me ganó al derramar su
Sangre por mí. ¿Comulgo todas las veces que puedo y de la mejor manera
que puedo?...

Eres bebida del Cielo, eres vino embriagador. Eres amor y alegría, ¡Cáliz de la salvación!

Oración.
Señor Jesucristo, hazme beber con ansia tu Sangre, Vino Nuevo del
Reino, y prenda de las delicias que me embriagarán en la Patria
celestial. Amén.

Día sexto

Leo en la Palabra de
Dios. -Os habéis acercado a Jesús, que nos ha rociado con una sangre que
habla más elocuentemente que la de Abel" (Hebreos 12: 23-24).

¿Qué
pedía a gritos la sangre de Abel? ¡Venganza! "La sangre de tu hermano
grita a mí desde la tierra", de Dios a Caín. Pero la Sangre de Cristo
clama mucho mejor: "¡Padre, perdónalos!"... La Sangre de Jesús nos da la
paz con Dios y derriba todo muro que nos divide a los hombres, porque
"todo lo pacificado con la sangre de su cruz". Entonces, ¿Somos dignos
de Cristo cuando anida un rencor en nuestro corazón? ¿Somos como el
Jesús de la cruz, si, no perdonamos nosotros de verdad?... ¿Podemos
beber la Sangre de Cristo en la Comunión, si, no rebosamos amor a
todos?....

Padrenuestro

Sangre de Jesús, que gritas: ¡Perdón, oh Padre, perdón!" Di, ¿qué quieres de nosotros?... ¡Qué sea perdonador!

Oración:
Señor Jesucristo, que nos mandas a perdonar generosamente hasta el peor
de nuestros enemigos. Infúndeme tú mismo amor a fin de que, amando sin
distinción a todos, merezca tú perdón y tú gracia. Amén.

Día séptimo

Leo
en la Palabra de Dios. -Vi el cielo abierto. Y el que se llama desde
siempre El Verbo de Dios, estaba cubierto con un manto lleno de sangre"
(Apocalipsis 19: 12-13).

Jesucristo, el Hijo de Dios, aparece en
el Cielo como un militar triunfador. Se empapó de sangre, en la suya, y
ahora ostenta las propia, luchando contra el enemigo condecoraciones
ganadas en una guerra a vida o muerte.  Ha vencido en toda la línea. "El
príncipe de este mundo ha sido echado fuera". Y llega el día en que
"todos sus enemigos estarán colocados como escabel de sus pies"... ¿Me
doy cuenta a qué me llama el Señor? El Cielo no es para cobardes, sino
para los esforzados que, como Jesús, saben enfrentarse cada día, hasta
la sangre, en la lucha contra el mal.

Padrenuestro

Por tú Espíritu, Señor, danos valor en la lucha, danos la victoria; victoria sobre la muerte danos la Gloria futura.

Oración.
Señor Jesucristo, que nos dijiste que el Reino de los Cielos lo
arrebatan únicamente los valientes. Dame el esfuerzo que necesito para
ir contigo hasta el Calvario a fin de subir desde él al Cielo. Amén.

Día Octavo

Leo
en la Palabra de Dios. "Estos son los que han lavado y blanqueado sus
vestiduras en la Sangre del Cordero. Por eso están ante el trono de
Dios" (Apocalipsis 7:14).

Hemos de contar con el pecado como una
triste realidad de nuestra vida. Heredamos de nuestros padres Adán y Eva
una naturaleza dañada, y nuestra malicia a veces, y nuestra debilidad
siempre, nos llevan a ofender a Dios de muchas maneras. ¿Quién pondrá
remedio a esta dolorosa condición nuestra?.

¡Gracias sean dadas a
nuestro Señor Jesucristo, que con su Sangre nos ha librado de tan
lastimosa condición! Dios nos pide solamente arrepentimiento,
conversión, reconciliación con El mediante los Sacramentos. Y, eso sí,
lucha valiente para no hacer nunca las paces con el pecado.

Padrenuestro

¡Qué divino tesoro, Jesús, me has dado en tu Sangre! ¡Límpiame de toda mancha, para ser como te agrada!...

Oración.
Señor Jesucristo, amador de los pecadores, que somos todos. Derrama
sobre mí la abundancia de los méritos de tú Sangre, para que, con
limpieza de corazón, vea siempre a Dios en todas las cosas. Amén.

Día noveno


Leo
en la Palabra de Dios. -Tenemos un Pontífice excelso, Jesús, que ha
penetrado los cielos - con su propia sangre - y está siempre vivo para
interceder por los que por él se llegan a Dios" (Hebreos 4:14, 19:12,
7:25).

Una última mirada a la Sangre de Cristo. ¿Qué nos ha
merecido Jesús con ella? Nada menos que la Gloria de Dios, la misma con
la que Dios es infinitamente dichoso, la que tiene el mismo Jesucristo
glorificado a la derecha del Padre. Y ante este su Padre está repitiendo
continuamente: "Quiero que donde yo estoy estén también los míos que Tú
me diste". Ya que para esto se adelantó: "Voy a prepararos un lugar"
Nuestro destino es el Cielo, que no es propio de almas débiles, sino de
los espíritus más grandes, que no se contentan sino con Dios.

Padrenuestro

Como Esteban, entreabierto veo el Cielo, Señor. ¿Cuándo podré estar contigo? ¡Hoy lléname de tu Presencia!

Oración.
Señor Jesucristo, autor, guía y consumador de la fe, que vas al frente
de los que caminan hacia la Patria. Hazme seguir fielmente tus pisadas
para conseguir ese Cielo que me tienes prometido y preparado. Amén.

"EN SU GRAN AMOR DIOS ME HA LIBERADO POR LA SANGRE QUE SU HIJO DERRAMÓ, Y HA PERDONADO MIS PECADOS". (Efesios 1:7)

OH DIVINO ANTÍDOTO, LIBÉRAME DEL VENENO DEL PECADO AMÉN, ALELUYA, AMÉN.


ORACIÓN

Alma
de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo,
embriágame. Agua del Costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo,
confórtame. ¡OH buen Jesús, óyeme! Dentro de tus llagas, escóndeme. No
permitas que me aparte de ti. Del enemigo malo, defiéndeme. En la hora
de mi muerte, llámame. Y mándame ir a ti, para que con tus santos te
alabe, por los siglos de los siglos. Amén, Aleluya, Amén.








Letanías a la Preciosa Sangre de Cristo
LETANÍA A LA SANGRE PRECIOSA DE CRISTO
Ordenada por el Papa Juan XXIII



El mismo
Papa que mandó inscribir en el Ritual de la Iglesia esta letanía nos
mandaba también añadir, antes de la reserva del Santísimo Sacramento, la
alabanza: ¡Bendita sea su preciosísima Sangre! ¿Por qué?... Esa Sangre
por la que fuimos salvados merece una devoción especial. Además, es un
reconocimiento agradecido al amor de Jesucristo, que no ahorró ningún
sufrimiento a fin de ganarse el amor de nuestros corazones.

Señor Jesucristo, que con tú Sangre limpias el pecado del mundo y nos mereces la salvación.
¡Sálvanos ahora y siempre!

Señor ten piedad. Cristo, ten piedad.
-Señor ten piedad.
-Cristo, óyenos
-Cristo, escúchanos.

Dios, Padre Celestial, ten piedad.
Dios, hijo Redentor del mundo, ten piedad.
Dios, Espíritu Santo, ten piedad.
Trinidad Santa, que eres un sólo Dios, ten piedad.

RESCÁTANOS (se repite en cada una)
-Sangre de Cristo, Hijo Unigénito del Eterno Padre.
-Sangre de Cristo, del Verbo de Dios hecho Hombre.
-Sangre de Cristo, de la Nueva y Eterna Alianza.
-Sangre de Cristo, caída en la tierra durante la agonía del Huerto.
-Sangre de Cristo, que corrió abundante durante la flagelación.
-Sangre de Cristo, vertida de la cabeza en la coronación de espinas.
-Sangre de Cristo, derramada en la cruz.
-Sangre de Cristo, precio de nuestra salvación.
-Sangre de Cristo, con la cual hay redención de los pecados.
-Sangre de Cristo, bebida nuestra en la Eucaristía y baño de las almas.

- Manantial de misericordia
- Río de misericordia
- Lago de misericordia
- Catarata de misericordia
- Mar de misericordia
- Océano de misericordia

Sangre de Cristo
-Sangre de Cristo, victoria sobre el demonio.
-Sangre de Cristo, fuerza de los mártires.
-Sangre de Cristo, vigor de los confesores de la fe.
-Sangre de Cristo que engendra vírgenes.
-Sangre de Cristo, fortaleza de los que peligran.
-Sangre de Cristo, alivio de los que sufren.
-Sangre de Cristo, consuelo en la aflicción.
-Sangre de Cristo, esperanza del pecador.
-Sangre de Cristo, seguridad de los moribundos.
-Sangre de Cristo, paz y delicia de los corazones.
-Sangre de Cristo, prenda de la vida eterna.
-Sangre de Cristo, liberación de las almas del purgatorio.
-Sangre de Cristo, digna de toda gloria y honor.
-Nos has redimido, Señor, con tu Sangre.
-Y has hecho de nosotros un Reino para nuestro Dios

Oremos.
Dios todopoderoso y eterno, que te aplacaste con la Sangre de tu Hijo
Jesucristo, constituido Redentor del mundo. Al venerar esta Sangre
Sagrada, líbranos de todo mal y danos la alegría del cielo. Amén




 





CARTA APOSTÓLICA INDE A PRIMIS DE SU SANTIDAD  JUAN XXIII FOMENTO DEL CULTO A LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO (Click en el enlace)



Carta Apostólica











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