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miércoles, 27 de noviembre de 2013

Pobre y humilde, entró en el cielo cargado de riquezas - Pedro Trevijano Etcheverria

Pobre y humilde, entró en el cielo cargado de riquezas - Pedro Trevijano Etcheverria

Pobre y humilde, entró en el cielo cargado de riquezas

Si hay algo que todos tenemos claro, es que cuando morimos, no nos llevamos nada para el más allá, Nuestro dinero, nuestras posesiones, todo lo que nos acompaña en este vida, se queda aquí y ya no podemos disponer de ello. Por ello cuando leía la frase del título de este artículo, no puede por menos de pensar a qué se refería. Dicho de otro modo, ¿qué nos llevamos para el más allá?
19/11/13 11:08 AM | Imprimir | Enviar
El día de San Martín de Tours, en el Breviario de ese día encontré dos veces la siguiente frase: “Martín, pobre y humilde, entré en el cielo cargado de riquezas”.
Si hay algo que todos tenemos claro, es que cuando morimos, no nos llevamos nada para el más allá, Nuestro dinero, nuestras posesiones, todo lo que nos acompaña en este vida, se queda aquí y ya no podemos disponer de ello. Por ello cuando leía la frase del título de este artículo, no puede por menos de pensar a qué se refería. Dicho de otro modo, ¿qué nos llevamos para el más allá?
Lo que nos llevamos para allá es sencillamente nuestra vida, con sus cosas buenas y malas, aunque sobre esto haya que matizar. A nuestra muerte nos espera el juicio particular, sobre el que dice el Catecismo de la Iglesia Católica:
“La muerte pone fin a la vida del hombre como tiempo abierto a la aceptación o rechazo de la gracia divina manifestada en Cristo. El Nuevo Testamento habla del juicio principalmente en la perspectiva del encuentro final con Cristo en su segunda venida; pero también asegura reiteradamente la existencia de la retribución inmediata después de la muerte de cada uno como consecuencia de sus obras y de su fe. La parábola del pobre Lázaro y la palabra de Cristo al buen ladrón, así como otros textos del Nuevo Testamento hablan de un último destino del alma que puede ser diferente para unos y para otros” (nº  1021).
“Cada hombre, después de morir, recibe en su alma inmortal su retribución eterna en un juicio particular que refiere su vida a Cristo, bien a través de una purificación (el Purgatorio), bien para entrar inmediatamente en la bienaventuranza del cielo, bien para condenarse inmediatamente para siempre.

‘A la tarde te examinarán en el amor’ (San Juan de la Cruz)” (nº 1022).

El juicio particular va a ser por tanto un juicio sobre nuestra, sobre mi vida: Ahí no me van a valer excusas del tipo que otros, que hubieran debido darme ejemplo, se portaron peor que yo. ¿Pero tengo que responder de todos mis actos? Ahí me voy a encontrar con una muy notable excepción. Mientras mis buenas obras permanecen, de mis malas obras sólo tendré que responder de aquéllas de las que no me he arrepentido, porque para eso está el sacramento de la confesión. Dios me perdona mis malas acciones, siempre que me haya arrepentido sinceramente y le haya pedido perdón.
No es por ello extraño que de San Martín se diga que era pobre y humilde, pero por eso mismo entró cargado de riquezas, sus buenas obras, en el cielo. La Iglesia nos recuerda que la verdadera dicha reside “sólo en Dios, fuente de todo bien y de todo amor”(nº 1723). Recordemos también que Dios no es imparcial en el asunto de nuestra salvación, sino que desea que todos nos salvemos, aunque respeta nuestra libertad.
De todos modos ante el tema de la muerte, una de las cosas que más me han impactado fue la reacción que tuvo ante ella santa Teresita del Niño Jesús. La cuenta en Historia de un alma:
“El día de Viernes Santo, Jesús quiso darme la esperanza de ir a verle pronto en el cielo… Apenas me acosté. sentí como un flujo que subía borboteando hasta mis labios. No sabía lo que era, pero pensé que me iba a morir y mi alma estaba inundada de alegría… Mi alma se llenó de un gran consuelo, estaba íntimamente persuadida que Jesús en el aniversario de su muerte quería darme a conocer su primer llamamiento. Era como un dulce y lejano murmullo que me anunciaba la venida del Esposo”… “La esperanza de ir al cielo me llenó de alegría”.  Al día siguiente, el hecho se repitió y “el buen Jesús me dio el mismo signo que mi entrada en la Vida Eterna no estaba lejos”.
Recuerdo que cuando lo leí por primera vez, tuve una exclamación admirativa, pero muy poco académica: “¡Jo, qué tipa!”. Ante ejemplos así, está claro que vale la pena pedirle a Dios el don de la alegría y pasar por este mundo haciendo el bien.

Pedro Trevijano, sacerdote
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18 comentarios
Comentario de Rosario
La muerte: para unos tan temida y para otros deseada.
La muerte: descanso eterno, deconocido y de tan fàcil negocio.
La muerte: sòlo su pensamiento,nos motiva a las buenas obras y mejores propòsitos.
La muerte: de la que tanto se habla y los muertos se callan.
En definitiva: que la muerte es una realidad tan palpable como la vida misma,esta fuera cuestiòn.
Pero, el juicio final?...
Necesitamos realmente intermediarios ante Dios para el perdòn de nuestras culpas?..
Es incomprensibe que no pueda haber perdòn sin confesiòn.
O acaso,Los Apòstoles se confesaban...
21/11/13 5:17 AM
Comentario de Luis Fernando
Pues sí, Rosario, los apóstoles confesaban y se confesaban.

Fue Cristo quien quiso que su Iglesia fuera intermediaria y administradora del perdón de Dios.
21/11/13 8:04 AM
Comentario de Rosario
Pues con todos mis respetos,si los Apòstoles confesaban y se confesaban y Cristo Sabedor y Creador de todas las cosas así lo quiso...no queda otra que madurar en la fè y reconciliarse como lo manda su Iglesia.
Muy agradecida por tù aclaraciòn,Luis Fernando.
Confiemos pues los Catòlicos en el buen espirtuo y olvidemos las atrocidades.
21/11/13 2:34 PM
Comentario de Ricardo de Argentina
Es incomprensibe que no pueda haber perdòn sin confesiòn.
---

Rosario, pues a mí me parece exactamente al revés.
Si yo me sé culpable y me arrepiento, y quiero saberme absuelto de mi culpa, ¿cómo voy a conseguirlo sino mediante una confesión de mis pecados?

Caso contrario, ¿cómo sé que estoy absuelto?
¿Porque "a mí me parece"?
¿Porque "lo siento así"?
21/11/13 9:29 PM
Comentario de Rosario
El perdòn humano existe,desde el momento que el ofendido nos absuelva, en su buena voluntad.
Perdòn Divino: es custiòn de fè. Nos lo dice la Iiglesia.
Considero mucho màs meritorrio, dificil y complicado arrepentirse ante el ofendido que acudir al confesionario...(sin menospreciar al confesor). Que no se pone en duda,su gran papel en la vida spiritual de la gente.
Mas, te imaginas Ricardo,cumpliendo una "correcta penitencia" a todas ésas intituciones, que inapropiadamente cumplen con su deber equivocadamente?...
Las intenciones son fantàsticas...( para su conveniencia).
No obstante,Dios es Misericordioso y sin duda que seremos premiados de Su Misericordia.
22/11/13 12:03 AM
Comentario de Pedro Trevijano
Es que arrepentirse significa pedir perdón a Dios y al ofendido. Recuerdo hace años vi un cartel a la puerta de la Iglesia que decía: "ofendes a tu mujer y le pides perdón a Dios, pero no a ella. ¡Demasiado fácil!". Pedro Trevijano
22/11/13 10:37 AM
Comentario de Luis Fernando
Si el sacerdote confesor ve que el pecador le confiesa una ofensa a otra persona, lo tiene "fácil". Como penitencia tiene que ponerle el que pida perdón a dicha persona.
22/11/13 10:41 AM
Comentario de Luis Felipe de Cordoba
Rosario,

para los católicos, la confesión no es una "máquina borra pecados automática", tiene un proceso largo y sincero que incluye:

a) Examen de Conciencia (analizar en lo que has fallado como cristiano o pecado)
b) Dolor de Corazón (Genuino arrepentimiento)
c) Propósito de enmienda
d) Confesión
e) Cumplir la penitencia.

Es algo más complicado que "arrepentirse directamente con Dios" como argumentan los protestantes.....y más efectivo, pues FUNCIONA si lo cumples a cabalidad.... de otra forma, no sirve.
23/11/13 12:32 AM
Comentario de Xaberri
No se si le bastará a Rosario una explicación, que a mi me va de maravilla y que me la dió un joven carmelita.

Los seres humanos necesitamos signos que hagan presentes nuestras vivencias y en último término nuestra propia persona para que alguien nos "reciba" en la totalidad de nuestra persona, lo que somos, así, sin más.. Por ejemplo, una vivencia de enamoramiento quedaría oculta al ser amado si no se le manifestase mediante algún signo que lleva en sí la carga del amor del amante, es decir, un signo que sirva para expresarse a sí mismo :"yo te amo": una mirada, una carta, una palabra... Si yo amo y no digo ni hago nada, eso es "como si" no existiera.
El favor que hace Dios con los Sacramentos, que son Signos que también llevan la carga del amor de Dios en forma de perdón, curación.. hasta 7 formas, es que nos da la garantía de que su eficacia va implícita en el signo mismo, lo que se llama "ex-opere operato". El Sacramento nos da la certeza de que Dios ha estado ahí presente dándose y que tiene una eficacia según Dios. Después como todo signo, la recepción y respuesta es personal. Pero lo que sucede con los sacramnentos es que nosotros vamos ma por el signo, porque necesitamos recibirlo. Pues bien el grado esa "necesidad" es el plus de eficacia que se suma a la que el sacramento ofrece ( creo no meter la pata con esta afirmación. Que me corrijan, por favor.)
23/11/13 11:14 PM
Comentario de Xaberri
Es incomprensibe que no pueda haber perdòn sin confesiòn.""

Sabemos que el signo, y el Sacramento, son mediaciones materiales que desaparecerán cuando desaparezca la necesidad de esas mediaciones, porque "desaparecerá" quedando sólo polvo, sabiendo que después se transfigurará, resucitará, para bien o mal la materia, que adquirirá características "espirituales" sin dejar de ser materia, y sabemos que Dios es un Dios Soberano cuyas sus operaciones son perfectas siempre y en todo y que nadie puede poner límites a Su Amor.
Basta sólo recordar que la posibilidad de arrepentimiento en el último momento de la vida, sin mediar confesión de los pecados sacramental, es aceptada por la Iglesia. La Iglesia no sabe ni quién ni cómo ni necesita saberlo, porque sólo administra Sacramentos. La Iglesia encomienda a los que mueren sin sacramentos a la Bondad del Amor de lasd Personas de la Trinidad. Eso cuando hay duda. Yo, personalmente pienso que cuando no hay duda, por ejemplo, niños abortados, no puedo dudar del Creador, del Padre, del Cordero, Del Amor.
23/11/13 11:52 PM
Comentario de Rosario
Agradezco todos los consejos y la buena voluntad de las personas.
Tambien admiro con cuanto esmero y convencimiento se defiende el Sacramento de la Confesiòn. Es Realmente sorprendente.
Pero sigo pensando lo que pienso.
Quien sabe... Algùn dia recibirè el signo meritorio que haga cambiar mi opiniòn.
La humillaciòn, siempre humillaciòn para los fieles Catòlicos.
Yo,Dios y mi conciencia. Porque nadie mejor que El me juzgarà.
24/11/13 8:41 AM
Comentario de Xaberri
Como a Rosario le gustan las frases cortas con un lenguaje poético, y
como Rosario tiene en cuenta a Dios, seguro que para ella Dios será más importante que ella.
Por eso, me permito intentar envíar algo de mi cosecha referente a su última frase:

"Yo,Dios y mi conciencia".

Dios y yo es Lutero.
Yo y Dios es yo,
Yo,Dios y mi conciencia -yo y mi conciencia- no se lo que es.
Dios, La Iglesia -Su Sacramento- y yo, es Dios.

Porque buscamos a Dios, ¿no?
24/11/13 2:22 PM
Comentario de Rosario
Precisamente por èso. Por no saber Quien El es.
"Yo Soy Quien Soy"....
Dijo Dios a Moisès en lo alto de la montaña,mientras oràndo contemplaba sus maravillas...
De "Lutero"poco sè. Màs quien aseguraría que sus enseñanzas no son las correctas?...
Sin la menor duda: Dios, es tan importante en mi vida,como la vida misma y...
Termino diciendo:
Que Rosario con Dios y Su Iglesia,acabarà cumpliendo el Sacramento.
!ah!
(Yo,Dios y mi conciencia)...
Por respeto a Dios y a mi misma, es que trato de obrar en conciencia.
24/11/13 11:11 PM
Comentario de Xaberri
Dice Rosario: "Precisamente por èso. Por no saber Quien El es."
y y menos sabrás si pretendes conocerle sin que El se te revele previamente. Es inaccesible: .."A Dios nadie le ha visto..". Por eso necesitamos un signo a su medida: sólo Dios mismo, pero un Dios que tenga materia capaz de explicarse y expresarse. Ese explicarse y expresarse, esa actividad es precisamente lo que se llama naturaleza, por ejemplo de la persona humana. Pero como es Dios el que habíamos quedado que tiene que expresarse y comunicarse a los humanos, pues no puede ser una persona humana ya que es Dios. Un Dios que adquiere naturaleza humana para ser capaz de entenderse con los humanos, o mejor, para que los humanos podamos entendernos con El. Jesucristo, signo material que el Padre nos da a Su Medida, es decir, es que se está dando a sí mismo.
Y si Cristo ha tomado materia humana de la Virgen es para relacionarse y hacer las cosas a lo humano. Ahí entra la Iglesia que recibe de El todo y a quien se lo da todo como si El estuviese presente de manera terrestre y aún más, porque tenemos su Espíritu Santo, espíritu de su persona (porque su espíritu humano es espíritu creado, como su naturaleza humana, pero su persona es Persona porque es Dios), lluvia de Dios en todo el mundo.
Por tanto si buscamos a Dios buscamos a la Iglesia, porque Cristo Dios así lo dispuso quedándose además en la Eucaristía y siendo su Cabeza (la cabeza del cuerpo que es la Iglesia, su Esposa).
Lutero buscaba a Dios sin la Igl
26/11/13 1:59 AM
Comentario de Xaberri
Sigue:
Lutero buscaba a Dios sin la Iglesia y antes que su persona ponía la Sagrada Escritura -palabra de Dios- lo único que tenía con la garantía de palabra de Dios . Y resultaba que lo que a él le parecía que Dios le decía, a otro le parecía lo contrario y a otro le parecía otra cosa. ... Y las cosas de Dios no son para andar así de desordenados y confundidos.

Si me pongo yo por delante de Dios a imaginarme a Dios y a buscar y/o comunicarme con un Dios inaccesible..tu me dirás.

Pero está la Iglesia que te dice que dentro de ella puedes tener una relación personal con ese Dios que buscas conocer. De muchas maneras te puede dar a Dios, que, más pronto que tarde, se te descubrirá. A ti.

Si Le pides que te guíe -El podrá no querer dejarse guiar por ti, compréndelo, es Dios y sabe mejor que tu por dónde hay que tirar- y te abandonas a su providencia, El te dirá Quien Es: El que Es, como dices, y, ADEMÁS, el que sostiene tu ser, el que te mantiene instante tras instante en una repetición de instantes hasta la Eternidad a la vez que te regala su presencia y su amor. Porque es su naturaleza ser generoso, darse; de hecho, no es un Dios unipersonal, no es una persona sóla que se comunica con sus criaturas de la única forma que podría hacerlo: de una forma INEVITABLEMENTE desigual, dando, pero no recibiendo a Su medida una respuesta a una comunicación absurda para ese Dios Persona Sola, porque sus creaturas no podrían devolverle lo que acaso no podría El, o el, dar: un Di
26/11/13 2:00 AM
Comentario de Xaberri
Sigue:
porque sus creaturas no podrían devolverle lo que acaso no podría El, o el, dar: un Dios sólo no tiene por qué amar si acaso supiera lo que es, porque DARSE como Dios para recibir en plenitud como Dios, sólo puede darse a Quien es Dios como EL. Pero Dios es familia, es Comunidad, es Trinidad. Ahí sabemos que Dios ama y es amado, y es la fuente ingénita del amor porque La definición de Dios según San Juan es que Dios es amor.
Y cuando El te dice quien es no te dice "soy amor". Te dice: "te amo".
26/11/13 2:01 AM
Comentario de Luis Fernando
Xaberri, un consejo: una de las normas de netiqueta en internet es que, cuando entras a comentar un artículo o blog, si lo que vas a escribir no cabe en un comentario, no cabe. Y si no cabe en dos, no lo pongas porque lo más seguro es que no te lo den paso. Es decir, la zona de comentarios no es para escribir textos que ocupen más espacio que el artículo o el post del blog donde se escriben.
26/11/13 9:11 AM
El Padre P. Trevijano dice verdad: me gustaría pedir perdón skarri77, a ljkami77 y a gegugo72. Lo siento, no volveré a hacerlo, espero que me perdonen. Y a mazarr78 también. Rezo a Dios para que lean este comentario: [Padrenuestro].
26/11/13 1:12 PM
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